La Sociedad Española de Hipertensión denomina colesterol "malo" a aquél que va unido a la lipoproteína LDL (de baja densidad), mientras que el colesterol "bueno" sería el que va unido a la lipoproteína HDL (de alta densidad).
El colesterol "malo" presenta una tendencia a depositarse en las paredes de los vasos sanguíneos y aumenta cuando se come mucha grasa de origen animal, quesos grasos o embutidos. En este caso, las lipoproteínas LDL contienen un 47% de colesterol y pueden oxidarse y convertirse en agentes dañinos.
El colesterol "bueno" libera a las paredes de los vasos sanguíneos del exceso de colesterol, y aumenta con el ejercicio físico y una dieta rica en fibra y baja en grasa. Las lipoproteínas HDL se forman en el hígado y en el intestino ricas en proteínas y contienen relativamente poco colesterol al nacer.
Además, existen lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), que transportan triglicéridos y que cuando están muy altas elevan también los niveles de LDL, haciéndolo más denso y pequeño, con una mayor facilidad para depositarse en las arterias.
La Fundación Española del Corazón acepta como normales los siguientes valores: colesterol total menos de 200 mg/dl; colesterol LDL o “malo” menos de 100 mg/dl; colesterol HDL o “bueno” más de 35 mg/dl en hombres y 40 mg/dl en mujeres; triglicéridos menos de 150 mg/dl.